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La minga indígena del Cauca: antecedentes y posibles desenlaces

por Fernando Dorado, noviembre 25 de 2019.

La minga indígena del Cauca: antecedentes y posibles desenlaces

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por Fernando Dorado

La movilización convocada por el Consejo Regional Indígena cuenta con cerca de veinte mil personas.

Foto: El Espectador

La movilización convocada por el Consejo Regional Indígena cuenta con cerca de veinte mil personas. ¿Qué la desató? ¿Quiénes la apoyan y qué reclaman? ¿En qué pararán las protestas?

Antecedentes

Después de constatar que los delegados gubernamentales dilataban las conversaciones y se negaban a entablar acuerdos en las mesas de concertación mientras que impulsaban leyes y un Plan de Desarrollo contrario a los intereses de las comunidades indígenas, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), una de las organizaciones indígenas con más experiencia en Latinoamérica, tomó la decisión de convocar a una minga, es decir, a una gran movilización

Protagonizada por comunidades de etnias diversas y sectores campesinos del Cauca, Huila, Sur del Valle y Eje Cafetero, esta movilización logró bloquear la carretera panamericana entre Popayán y Cali e incomunicar parcialmente la vía que conecta a Neiva con Caquetá.

La minga estalló después de que en los últimos meses el presidente Duque tomara varias decisiones contrarias a sus promesas de campaña: suspendió las negociaciones con el ELN tras el atentado terrorista en la Escuela de Cadetes de la Policía; fortaleció su alianza con el Fiscal para desprestigiar y acabar con la Jurisdicción Especial de Paz (JEP); y puso el territorio colombiano al servicio de Donald Trump en su campaña contra Maduro.

Todo esto acrecentó la desconfianza de los líderes indígenas hacia el gobierno y los motivó a organizar y llevar a cabo la protesta en cuestión.

¿Quiénes son y qué reclaman?

El pueblo Nasa, también conocido como los “paeces”, es la principal fuerza de la minga. Debido a los desplazamientos ocurridos durante la Guerra de los Mil Días, a la posterior aprobación de la Ley 200 de 1936, y a la avalancha del río Páez de 1994, esta etnia reside en los municipios del nororiente del Cauca y suroriente del Valle, pero tiene presencia en la cordillera occidental, Huila, Caquetá y Putumayo. Actualmente cuenta con doscientos mil nativos, de los cuales se han movilizado alrededor de quince mil.

Los otros pueblos indígenas involucrados en la minga son los Misak, también conocidos como “guambianos”, los Kokonucos, los Totoróes, los Polindaras, los Yanaconas, algunas comunidades Embera Chamí de Risaralda y Caldas, los Wounaan del Valle del Cauca y pequeños pueblos del Cauca. Todos ellos cuentan con el respaldo de varias organizaciones sociales afro descendientes y campesinas del Cauca, dentro de las cuales se destaca el Comité de Integración del Macizo Colombiano (CIMA). En total, estos sectores suman unas cinco mil personas movilizadas.

Las principales exigencias de estos pueblos son:

  • Inclusión de las comunidades étnicas en el Plan Nacional de Desarrollo;

  • Reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos;

  • Protección a los líderes sociales que están siendo asesinados;

  • Respeto a la consulta previa para realizar proyectos en sus territorios (Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo);

  • Cumplimiento de los acuerdos firmados con las FARC;

  • Fortalecimiento de las políticas de protección del medio ambiente;

  • Cumplimiento de los numerosos acuerdos firmados con otros gobiernos.

El dirigente indígena Giovanni Yule asegura que el gobierno ha radicado varios proyectos que son sumamente agresivos con las poblaciones indígenas, particularmente los referentes a reformar la Ley 160 de 1994 para quitarle la función ecológica y ambiental al uso de la tierra y convertirla en mercancía para las multinacionales; reformar la tutela e impulsar leyes que permitan aprobar el uso del glifosato y el fracking, limitar la protesta social y aumentar el control estatal sobre los medios de comunicación.

La postura del gobierno

En el primer acercamiento entre el gobierno y los líderes de la minga, la ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez se negó a tratar temas que, según ella, son exclusivos del Congreso.

Para ella, “el tema no son las inversiones, sino que todos ellos (los participantes de la minga) son sectores de oposición al gobierno”. Sus palabras resumen lo que creen casi todos los mandatarios colombianos, es decir, que las peticiones indígenas tienen un tinte político.

Por su parte, el ministro de Defensa Guillermo Botero acusó —sin presentar pruebas— a las comunidades de utilizar niños en la protesta, de usar explosivos contra la fuerza pública y de tener infiltrados de grupos armados ilegales.

Además, el gobierno ha promovido el desalojo y la destrucción de los cambuches que varios protestantes instalaron sobre la vía panamericana. Tal parece que al gobierno colombiano no le interesa atender los reclamos de las comunidades indígenas.

En cambio, sí le interesa entrometerse en los problemas de su país vecino, Venezuela. Esto quedó claro en Cúcuta, donde Duque y varios miembros del Centro Democrático apoyaron a cientos de “guarimberos” venezolanos para que atacaran con piedras y cocteles molotov a las fuerzas de seguridad del Estado venezolano. Resulta sumamente problemático que el actual gobierno se preocupe más por los problemas de Venezuela que por las exigencias de las comunidades indígenas colombianas.

Lo que viene

El presidente Duque, alentado por la supuesta “lucha contra la dictadura en Venezuela” que le ha subido un par de puntos entre la opinión pública, se ha embarcado en una ofensiva cuyo objetivo es derrotar a la oposición de cara a las elecciones locales y regionales. La minga indígena se cruzó en esa lucha y podría convertirse en un escenario donde concurran temas sumamente sensibles: el de la paz, el del medio ambiente, el del modelo de desarrollo, el del pluralismo cultural y el de la memoria histórica.

El gobierno colombiano que se ha comportado de forma autoritaria y hasta ahora no ha construido mayorías en el Congreso ni en la opinión pública. Creativos indígenas piden en un vídeo viral que Duque vaya al Cauca.

La minga cuenta con aliados pero también con detractores que creen que esta protesta perjudica injustamente a quienes experimentan el bloqueo de la principal carretera de la región.

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