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Cultura de Paz

Los pueblos indígenas de Colombia, víctimas del conflicto armado y de la indiferencia del Estado

por Redacción, noviembre 9 de 2019.

Los pueblos indígenas de Colombia, víctimas del conflicto armado y de la indiferencia del Estado

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por Redacción

El respeto de sus territorios y la reivindicación de su autonomía han sido temas comunes para la constitución de sus plataformas de lucha.

Por: Angie Rincón y Ellen Henao ( Redacción)

Fotografía: Pueblo Indigena Yukpa
Serranía del Perija
2014
Juan Pablo Gutierrez

Desde la firma del acuerdo de paz, la situación de las comunidades indígenas es cada vez más incierta, los asesinatos no cesan, el Estado demuestra cada vez menos voluntad en garantizar la supervivencia de estos Pueblos, las manifestaciones son numerosas pero el gobierno no responde eficazmente a sus necesidades. El delegado de la Organización Nacional Indígena de Colombia ONIC en París nos dio su perspectiva sobre estas temáticas.

Con el fin de rechazar y denunciar la grave situación humanitaria de los Pueblos Indígenas en Colombia, una manifestación se llevó a cabo el 6 de septiembre en París. La Autoridad Nacional de Gobierno Indígena ONIC hizo presencia a través de su delgado en París, Juan Pablo Gutierrez, quien decidió contarnos un poco sobre la situación de los pueblos indígenas, hoy catalogados en riesgo inminente de exterminio y su trabajo con ellos. 

Dentro de los objetivos organizativos y políticos de la ONIC, la visibilización de la grave situación humanitaria en los territorios indígenas es un pilar fundamental. Reivindicar los derechos de los Pueblos Indígenas, poner en valor la inestimable riqueza ética y cultural que representan estos pueblos para el país y desarrollar una agenda sólida de relacionamiento estratégico son otros de los ejes en los que trabaja Juan Pablo en el extranjero. 

Antes de la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno Nacional y la antigua guerrilla de las FARC, muchos territorios en Colombia estaban ocupados por este grupo armado. Una vez firmado el acuerdo, estos territorios quedaron a la merced de nuevos grupos criminales, ligados principalmente al narcotráfico, los cuales dieron inicio a esta nueva etapa de violencia que padecen hoy las comunidades. En el fondo, “es la incapacidad del Gobierno Nacional para ejercer un control territorial eficaz en estas zonas, después del acuerdo de paz con las FARC, lo que produjo el recrudecimiento de la violencia en la Colombia rural y selvática, esa Colombia hermosa pero olvidada donde viven los Pueblos Indígenas” comenta Juan Pablo. 

La incapacidad del gobierno colombiano para garantizar el derecho de los Pueblos Indígenas a vivir en paz y dignidad, tal como lo estipula la constitución política del país, hace parte según Juan Pablo Gutiérrez, de una estrategia premeditada de exterminio, relacionada íntimamente con el interés en los territorios de los Pueblos Indígenas para poder poner en marcha el modelo de desarrollo económico, centrado exclusivamente en el extractivismo y en el saqueo de la madre tierra. 

Como si esa estrategia de exterminio, liderada desde el gobierno central no fuera poco, “las consecuencias del regreso a las armas de algunos miembros de las FARC solo pueden empeorar la situación humanitaria de los Pueblos Indígenas en sus territorios”. Según Juan Pablo Gutiérrez, las personas en las ciudades no imaginan la magnitud de lo que significa vivir en medio de la guerra como lo hacen los Pueblos Indígenas. Por un lado, grupos armados al servicio del narcotráfico, ligados algunos con el cártel de Sinaloa de México, están en la actualidad haciendo control en muchos de los territorios donde antes hacían presencia las FARC; hostigan, asesinan y desplazan por la fuerza a las comunidades indígenas pasando por alto su no involucramiento en el conflicto y su no afiliación a ninguna bandera política. Como si eso tampoco fuera suficiente, el actual rearme de algunos excombatientes de las FARC representará nuevas confrontaciones con los armados del narcotráfico para recuperar las tierras que perdieron en el momento de su desarme en el 2016. Todo eso se traducirá inevitablemente en una intensificación de la violencia, donde los Pueblos Indígenas serán los únicos perjudicados.

El abandono estatal y la crítica situación de vulneración de derechos a las comunidades étnicas en Colombia han hecho que los pueblos indígenas desarrollen estrategias de resistencia a través del trabajo social y comunitario reflejado en dinámicas como la MINGA. Juan Pablo afirma que incluso los múltiples tratados y acuerdos internacionales que han sido ratificados por la nación colombiana, en materia de garantizar los derechos de los Pueblos Indígenas, no han sido respetados hasta el día de hoy. Incluso en materia de legislación nacional, nuestra carta magna podría ser un ejemplo inspirador para otras naciones en términos de inclusión, respeto y reconocimiento de la diversidad étnica y cultural del país. A pesar de eso,  la realidad de los Pueblos Indígenas es totalmente opuesta a lo que impone la Constitución; niños mueren de hambre, sed y enfermedades curables todos los días, líderes son asesinados por reivindicar sus derechos y pareciera que los Pueblos estuvieran destinados a ser aniquilados por defender su territorio; ese territorio que es vital para ellos, pero también para nosotros si lográramos entender la magnitud de este momento de la historia en el que estamos ad-portas de las más grande hecatombe en la historia; nuestra extinción como especie humana a causa del calentamiento global, señala Juan Pablo.

Por todas esas razones los Pueblos acuden a la MINGA como herramienta de movilización masiva para llamar la atención del gobierno y levantar sus voces. Según el delegado de la ONIC, La MINGA es la instancia última a la que recurren los Pueblos Indígenas para manifestarse y con la que logran sentar en la mesa al Gobierno no Indígena con el Gobierno Indígena, para negociar y recordarle la precaria situación de los pueblos.

El Gobierno de Iván Duque ha significado un gran retroceso frente a la garantía de los derechos de los pueblos indígenas. Diariamente asesinan comuneros y comuneras a lo largo y ancho de la geografía nacional y no se ve ninguna voluntad real de contrarrestarlo, los Pueblos continúan siendo asesinados y gran parte del país parece haberse acostumbrado a ese tipo de tragedias. Por esta razón, la labor de Juan Pablo Gutiérrez en París consiste en desarrollar una agenda de relacionamiento estratégico para dar a conocer la situación humanitaria de los Pueblos Indígenas en Colombia. Su plan de acción principal consiste en abrir nuevas puertas con nuevos públicos para ganar más terreno en esa lucha. Juan Pablo pretende salir de la burbuja de “los mismos hablando de lo mismo con las mismas”. Para él, lo más importante consiste en llegarle a esos nuevos sectores, que además de ser mayoría, por simple ignorancia o manipulación no conocen la realidad de lo que sucede con los Pueblos en la “Colombia profunda y lejana”. Los Pueblos Indígenas tienen que dejar de ser considerados únicamente como el folclor o como los sujetos del exotismo del país. Los Indígenas son sujetos de derecho y actores activos en la consolidación de la democracia colombiana. En el actual modelo fracasado de sociedad en el que vivimos, el pensamiento y cultura de los Pueblos Indígenas representan sin duda alguna el norte a seguir para la construcción y desarrollo de verdaderas sociedades emancipadas, llenas de valores solidarios y comunitarios recalca Juan Pablo. 

Con su trabajo, Juan Pablo visibiliza las luchas y la agenda del movimiento indígena colombiano, pero al mismo tiempo genera un interés más amplio sobre Colombia por parte del público extranjero y nos invita a reflexionar sobre nuestras costumbres y las maneras como nos estamos relacionando con la madre tierra.

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